1. Revisa el nivel y la condición del aceite de la transmisión.
Si tu vehículo cuenta con una varilla para revisar el nivel, verifica que el aceite esté limpio, de color rojo o rosado y sin olor a quemado. Si está oscuro, bajo de nivel o huele diferente, es momento de llevarlo a revisión.
2. Detén completamente el vehículo antes de cambiar entre Reversa y Drive.
Cambiar de velocidad mientras el vehículo aún está en movimiento genera un desgaste innecesario en los componentes internos de la transmisión.
3. No ignores las primeras señales de advertencia.
Si notas que la transmisión patina, tarda en hacer los cambios, da jalones, vibra o escuchas ruidos extraños, atiéndelo lo antes posible. Reparar una falla pequeña casi siempre cuesta mucho menos que reemplazar toda la transmisión.
4. Mantén en buen estado el sistema de enfriamiento.
Una transmisión trabaja a altas temperaturas. Si el motor se sobrecalienta, la transmisión también puede sufrir daños. Un sistema de enfriamiento funcionando correctamente ayuda a prolongar su vida útil.
5. Dale mantenimiento preventivo cuando corresponde.
Cambiar el aceite y el filtro de la transmisión en los intervalos recomendados ayuda a mantener lubricadas las piezas internas, elimina contaminantes y evita reparaciones costosas en el futuro.
Un poco de mantenimiento hoy puede evitar una reparación muy costosa mañana. Confía en un taller que valore la honestidad, la calidad y el compromiso de hacer el trabajo bien desde la primera vez.